Ritmo, no una regla única
"Inactiva a los 90 días" señala mal a las clientas trimestrales y se salta a las mensuales. El ritmo individual no falla en ninguna dirección.
Un salón casi nunca pierde a una clienta por una queja. Se muda, le cambia el horario, falta a una cita y ya no vuelve a reservar - y como nadie cancela, nada te avisa. Seis meses después el sillón está más vacío y el motivo es invisible.
Client Recovery lee tu historial de citas, calcula el ritmo de visitas propio de cada clienta y te muestra quién lo ha superado - según su ritmo, no según una regla que tuviste que inventar.
Importa desde una hoja de cálculo o desde tu sistema de reservas actual. Con nombres, teléfonos y visitas anteriores es suficiente.
Un color cada seis semanas y un corte cada tres meses son ritmos distintos. Cada clienta se mide con el suyo, no con un único umbral para toda la base.
El borrador parte del servicio que se hizo y del tiempo transcurrido. Lo lees, cambias lo que quieras y lo envías por WhatsApp o correo.
"Inactiva a los 90 días" señala mal a las clientas trimestrales y se salta a las mensuales. El ritmo individual no falla en ninguna dirección.
Las clientas de salón responden por WhatsApp e ignoran el correo. Los mensajes salen por el canal que ya usan contigo.
Cada borrador menciona el servicio y cuánto tiempo ha pasado. No sale nada que suene a campaña masiva, porque no lo es.
El mensaje puede llevar tu enlace de reservas, así una respuesta se convierte en cita sin que nadie descuelgue el teléfono.
Ves los huecos de la semana que viene cuando aún da tiempo a llenarlos, no el mismo día.
Importa tu lista de clientas y la primera lista de ausencias está lista en minutos. No hace falta tarjeta para mirar.